Ruta hacia un acuerdo global sobre educación para la acción climática.

Sistematización de conversatorios de la serie #RumboALaCOP26.


Educación Ambiental Mundial (EAM) es un colectivo de organizaciones de la sociedad civil mexicanas, que cree en la Educación Ambiental para la Sostenibilidad como la fuerza principal para mitigar la emergencia climática. A través de acciones concretas como programas educativos, incidencia en políticas públicas y campañas de comunicación, buscan fortalecer los efectos de la educación climática en áreas como los derechos humanos, la paz, la equidad de género, el ejercicio responsable de la ciudadanía global y local, el consumo y la producción responsable, el desarrollo sostenible, el fortalecimiento de la democracia, la gobernanza y la salud.

El objetivo del colectivo es que todas las niñas, niños y juventudes del mundo tengan acceso a la educación ambiental para el desarrollo sostenible. Para lograrlo, uno de sus ejes de actuación es la incidencia para alcanzar un Acuerdo Global sobre educación para la acción climática, por medio del cual la educación ambiental y la acción climática se integren en los instrumentos normativos del más alto nivel de cada país, y que sean difíciles de revertir.

Conversatorios Rumbo a la COP 26

La concreción de este Acuerdo Global requiere de acciones de incidencia en la política pública nacional, así como en la cooperación regional y mundial. Es por ello que la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, es un espacio de actuación fundamental. 

Un Acuerdo Global para la Educación Ambiental y la Acción Climática contribuiría al cumplimiento de:
– Artículo 12 del Acuerdo de París, que da sustento a la Acción para el Empoderamiento Climático (o Action for Climate Empowerment, ACE).

– Artículo 6º de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC o UNFCCC, por sus siglas en inglés).

EAM, 2021.

EAM y The Hunger Project México realizaron una serie de conversatorios titulada: “#RumboALaCOP26: Hacia un acuerdo global sobre educación para la acción climática”, en los cuales diferentes personas expertas aportaron su mirada y reflexiones, para identificar los elementos claves de conversación y las temáticas que no pueden quedar fuera de la materialización de un Acuerdo Global. 

Esta sistematización se presenta como la COP 26 estaremos contribuyendo a las discusiones a partir de las aportaciones realizadas en los conversatorios y empujaremos hacia la concreción de un Acuerdo Global para la Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible que pueda llevar estas valiosas reflexiones a los instrumentos normativos del más alto nivel. 

Conversatorios
Incidencia de mujeres en  la política ambiental mexicana (26 de agosto 2021)
Olimpia Castillo, Comunicación y Educación Ambiental, S.C.
Odile Cortés, IntegraRSE
TIahoga Ruge, experta en Educación Ambiental
Montserrat Salazar, Directora Ejecutiva de The Hunger Project
Juventudes rumbo a la COP 26: Hacia una mayor participación de las juventudes en la educación ambiental y climática (22 de septiembre 2021)
Amelia Arreguín Prado, Eco Maxei
Brenda Magaña, Ashoka México
Emiliano Reyes Galindo, Delegado mexicano del #Y20
Luis Antonio Ramírez Garcia, Sin Planeta B. 
Gobernanza de la Educación para la Acción Climática en América Latina (6 de octubre 2021)
Úrsula Oswald Spring, Investigadora CRIM y parte del IPCC
Camila Zepeda, Directora General de Temas Globales en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México
Rodolfo Beltrán, Director de Earth Day Sudamérica 
Angelica Gómez Pizarro, Titular de Educación para la Sustentabilidad del Ministerio de Educación e Innovación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 

Retos para la Educación Ambiental

Dentro de los retos más relevantes para la implementación de una educación ambiental para el desarrollo sostenible y la acción climática, se identificó lo siguiente:

  • Educación ambiental como agenda verde. Se identifica la necesidad de aumentar el conocimiento sobre asuntos ambientales en la población en general, y particularmente, desde los programas educativos dirigidos a nuevas generaciones. Además, es necesario que los contenidos educativos trasciendan una agenda verde, para incorporar una visión sistémica sobre el desarrollo sostenible.
  • Brechas de género. La incorporación plena de las mujeres en los sistemas educativos en general, y particularmente en cuanto a temáticas de desarrollo sostenible, es un reto palpable. El hecho de que sean ellas quienes asumen o se les asigna una carga de cuidados dentro de los hogares, limita su participación y, en general, su acceso a los sistemas educativos. Al existir diferencias en contenido de la educación entre niños y niñas a partir de estereotipos de género, lo que por ejemplo genera que la carga de cuidados y consecuencias del cambio climático recaigan principalmente en las mujeres, se debe asegurar una igualdad en la educación. Esto se debe hacer mediante la modificación de la existencia de disparidades en el acceso a tecnologías, hacer de las cargas de cuidados una responsabilidad conjunta o tener en cuenta la visión puntual de las mujeres, con asambleas donde mujeres que hablen y sean tomadas en cuenta.
  • Brechas intergeneracionales. Existen prácticas adultocéntricas que no permiten la apertura de espacios de participación ni de toma de decisiones para las juventudes; por ello, se identificó la necesidad de aplicar un enfoque intergeneracional. La precarización de los empleos también se identifica como una dificultad para las nuevas generaciones y su participación en espacios de toma de decisión. 
  • Brechas de participación. Se identificaron retos en el ejercicio del derecho a la participación, lo que dificulta el involucramiento constante de la sociedad en general, pero de juventudes e infancias en particular, que son quienes debieron recibir las herramientas necesarias para tomar decisiones. 

Prácticas Relevantes

Así como se identificaron retos, igualmente se identificaron prácticas o maneras relevantes de priorizar y apoyar la educación ambiental. 

  • Ampliación en la difusión de la educación. Llegar al mayor número de personas posibles es esencial para lograr mejores resultados, en cuanto a cambios en la población. Esta difusión debe llevar a aumentar y fortalecer demandas de información y participación de la ciudadanía.
  • Desarrollar estrategias nacionales de educación y desarrollo sostenible que permitan la aplicación de medidas concretas en favor de la educación ambiental y la acción climática, que incluyan el intercambio de experiencias, el apoyo técnico, la transferencia de conocimiento y la creación y consolidación de redes. Esta práctica puede apoyarse en la cooperación internacional; las redes entre distintos actores como los gobiernos, empresas, sociedad civil y organismos internacionales resultan claves para poder alcanzar una gobernanza internacional en materia de educación ambiental.
  • Transformar estilos de vida. Cambiar los patrones de consumo, alimentación y uso de recursos es fundamental para apoyar una educación transformadora que lleve a una mejor relación con la naturaleza y el entorno que nos rodea. 
  • Promover liderazgos y una participación activa para concretar programas educativos que desarrollen capacidades en las siguientes generaciones. 
Foto: @MarthaDelgado, COP26, Glasgow

Beneficios de un Acuerdo Global sobre educación para la acción climática

  • Transformación en la educación dirigida a las infancias y las y los adultos que les rodean. Transformar la educación implica que se lleven a cabo cambios importantes en áreas como la visión de desarrollo, la formulación de nuevos hábitos sostenibles y los principios y valores. Esta transformación es clave para permitir que la educación pueda detonar nuevos pensamientos en las y los niños, e ir generando nuevas mentalidades. 
  • Fomentar la participación pública, el acceso a la información y a la justicia. El hecho de que más personas vayan conociendo acerca de los procesos de sostenibilidad, así como del cuidado del medio ambiente y de la acción climática deriva facilita el ejercicio de su derecho a la participación. Esto, por ejemplo, puede llevar a que las juventudes presionen para que se cumplan y apliquen las leyes de manera concreta, además de presionar de forma constante a grandes productores de emisiones y los grandes contaminadores, por ejemplo.
  • Promover la transferencia de habilidades. Para lograr un cambio, las juventudes necesitan tener conocimientos y habilidades técnicas para saber qué es lo que pueden. La educación ambiental es importante para cerrar esta pinza de necesidades del mercado laboral, entender las necesidades del futuro y contar con las habilidades para crear un futuro verde y sustentable. 
  • Programas educativos con enfoque sistémico. La enseñanza de temas ambientales y de acción climática no debe ser contenido de una materia en específico, sino que debe garantizarse una perspectiva de sustentabilidad en absolutamente todas las materias. Tener un instrumento normativo que exige que la sostenibilidad sea abordada en diferentes áreas de la educación es fundamental para generar un cambio general en la mentalidad de las personas y asentar esta perspectiva como algo generalizado en la población del mundo. Es necesario reconocer que la educación ambiental impacta áreas como el desarrollo económico, la igualdad de género, la salud o el desarrollo.

Lo no puede quedar fuera del Acuerdo Global

Un objetivo central de los conversatorios fue identificar los elementos indispensables que no pueden quedar fuera de un Acuerdo Global sobre educación para la acción climática. Con base en los aportes de las personas panelistas, se identificaron los siguientes elementos:

  • El acuerdo debe tener un elemento cultural profundo en donde se manifieste el compromiso general por tener la oportunidad de vivir de manera integral y pacífica con el entorno. Cuestionar las prácticas de consumo actuales, o las violencias dominantes presentes, son algunos ejemplos. 
  • Reconocer que existen soluciones diferenciadas, que se construyen con las personas en cada lugar en el que el acuerdo esté vigente. Este uso de un enfoque de abajo hacia arriba es vital para asegurar que la personas consientan los procesos que puedan surgir de la aplicación del acuerdo global. 
  • Atender las desigualdades de género. El Acuerdo Global debe hacer visible en agendas internacionales la existencia de brechas de género, con la intención de que se tomen medidas especiales que lleven a la inclusión de las mujeres, y de otros grupos vulnerables de la diversidad sexual. 
  • Establecer las condiciones para que mujeres y niñas tomen el control de sus procesos de desarrollo, así como atender la desigualdad y los efectos que este tenga sobre la participación e inclusión verdadera de otros grupos. Contar con una agenda conjunta de género, desigualdad, y sostenibilidad en el acuerdo se necesita aplicar para lograr verdaderos cambios.
  • Inclusión de conocimiento de las poblaciones indígenas.  Se ha reconocido que los territorios en los que la biodiversidad es aún conservada, en los que se vive de manera sostenible en armonía con la naturaleza son los territorios habitados por personas indígenas. Por lo tanto, es necesario contar con una educación ambiental que incorpore los distintos saberes indígenas y otras formas de vivir, generando una visión en favor de la interculturalidad, que considere una justicia epistémica. 
  • Garantizar la promoción de acciones individuales con impacto colectivo, y que siempre consideren las responsabilidades y obligaciones de los Estados, en materia de garantizar el derecho al medio ambiente sano. No se desdeñan las acciones individuales; sin embargo, sin un marco normativo y programático que refuerce esas acciones, no se garantiza la sostenibilidad.  ​​
  • Fortalecer la vinculación entre educación y trabajo. La propuesta de Acuerdo Global debe valorar cómo preparamos a las y los estudiantes para afrontar los  desafíos que traerá la crisis climática, que les permita contar con las capacidades y habilidades adecuadas para los contextos que se irán presentando. Esto debe llevar a la creación de empleos sostenibles dentro del mundo que queremos construir. 
  • Desarrollar una formación específica sobre educación ambiental y sostenibilidad dirigida al personal educativo, como temática transversal y que tiene impactos en todas las esferas de la vida, y por lo tanto, en cualquier programa educativo.
  • Visibilizar las brechas tecnológicas que enfrentan una gran cantidad de personas. Se requiere del establecimiento de alianzas estratégicas y métodos alternativos para llegar a las comunidades que viven en situación de marginación, quienes comúnmente no tienen acceso a internet y la llamada canasta tecnológica
  • Al mismo tiempo, debe considerar retomar medios de comunicación tradicionales, como un punto clave para tratar de combatir la desigualdad y expandir el mensaje de la educación ambiental.  

Si bien se reconoce que no todas las transformaciones deben venir de una ley o normativa, un acuerdo global es una herramienta poderosa para derribar barreras en las prácticas y normativas nacionales, que nos acerquen a programas educativos para la acción climática.