Octubre: un mes con 3 focos sociales y una oportunidad para visibilizar y celebrar.

  • Solo 22% de las mujeres rurales en México son propietarias de las tierras agrícolas; aún hay un  largo camino para lograr equidad e igualdad en el mundo rural. 
  • El plato del buen comer difundido en las ciudades,  pone en aprietos a las comunidades rurales de México. 
  • 4 de cada 10 mexicanos experimenta pobreza,  las y los niños continúan siendo siendo el gran pendiente social.

En el mes de octubre conmemoramos tres celebraciones muy relevantes para el trabajo de THP-México. El 15 de octubre celebramos el Día Internacional de las Mujeres Rurales; el 16 de octubre, es el Día Mundial de la Alimentación y, el 17 de octubre, el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza.

Estas tres fechas conjuntan dimensiones fundamentales para el trabajo que hacemos en The Hunger Project México. Hemos declarado que para el 2030, 4.7 millones de personas que viven en comunidades rurales saldrán de su situación de pobreza extrema y hambre. Para lograrlo, desde nuestra mirada, las mujeres rurales se deben auto-reconocer y asumir como actoras clave del desarrollo de comunidades autosuficientes, que su voz y prioridades estén en los espacios de toma de decisión.

El Día Internacional de las Mujeres Rurales, cuyo tema en 2019 es “Mujeres y niñas rurales, creadoras de resiliencia climática”, hace evidente la necesidad de trabajar en la resiliencia como factor clave en la transformación de las comunidades para alcanzar su autosuficiencia y mejorar sus condiciones de vida. El rol de la mujer, sus conocimientos y aportaciones son vitales para la adaptación a las consecuencias del cambio climático. Esta fecha, además, nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de tener políticas y acciones específicas que cierren las brechas de desigualdad en el mundo rural. El acceso a la propiedad de la tierra, al agua, a la tecnología aplicada a la producción, al desarrollo de capacidades o créditos, son parte de esos retos que enfrenta México y que son compartidos por diversos países.  

En el caso de México, los programas prioritarios de la Presidencia requieren tener políticas diferenciadas para las #MujeresRurales. Frente al objetivo de #HambreCero, las mujeres rurales tienen una aportación muy clara: necesitamos entender que hay más mujeres agricultoras, pequeñas productoras que no han recibido apoyo técnico para tener las habilidades y herramientas técnicas suficientes para aumentar su producción, transformarla, comercializarla, permitiendo que tengan un mejor manejo post cosecha, y que se reduzcan la pérdida y desperdicio de alimentos.

Las mujeres rurales son responsables de poco más de la mitad de la producción de alimentos en el mundo; por lo tanto, son actoras clave para alcanzar la seguridad y la soberanía alimentarias.

El Día Mundial de la Alimentación, celebrado el 16 de octubre, es una de las fechas más relevantes para THP-México. El lema de este año: “Nuestras acciones son nuestro futuro: una alimentación sana para un mundo hambre cero” nos permite reflexionar sobre la importancia de que esta alimentación sea culturalmente apropiada, considerando los distintos contextos, en especial desde la cosmovisión rural e indígena. 

Según la FAO, una dieta saludable es aquella que “satisface las necesidades nutricionales de las personas al proporcionar alimentos suficientes, seguros, nutritivos y diversos para llevar una vida activa y reducir el riesgo de enfermedades”. Incluye, entre otros, frutas, verduras, legumbres, nueces, semillas y granos integrales, además alimentos bajos en grasas (especialmente grasas saturadas), azúcar y sal. Los alimentos nutritivos que constituyen una dieta saludable no están disponibles ni son asequibles para muchas personas, ni todas las dietas nutritivas tienen el mismo aspecto en todo el mundo.

En The Hunger Project, sabemos que lograr una dieta nutritiva implica el empoderamiento de las comunidades para que reconozcan y  aprovechen sus recursos naturales locales. Desde THP-México, queremos compartir la experiencia que hemos tenido con nuestras socias y socios comunitarios de San José Tenango en Oaxaca. De acuerdo con un diagnóstico rural participativo realizado en la región, se hizo más evidente que las tasas de malnutrición eran altas, igual que sus condiciones de marginación y pobreza. 

Conforme a lo establecido por “el plato del buen comer” y las “pirámides nutrimentales” promovidas incluso por algunas autoridades de salud y nutrición en el país, la sugerencia es que una dieta sana y nutritiva incluya ciertos granos y carnes, que no necesariamente están disponibles en las comunidades.Como parte de su visión, identificaron como prioridad asegurar una alimentación sana. En lugar de modificar drásticamente los hábitos alimenticios de la comunidad, se trabajó en alianza con estudiantes de la Universidad La Salle para analizar el valor nutricional de los cultivos locales, en 2014. Se determinó que la dieta vegetariana practicada por generaciones era, de hecho, la dieta más nutritiva. La comunidad pudo generar su propia pirámide alimenticia, adaptada a la dieta indígena de su región y, junto con capacitación adicional y conservación del agua, mejorar la salud y casi erradicar la desnutrición. A esta propuesta, que sigue en desarrollo, le hemos llamada el “Plato del Buen Comer Mazateco”.

La inversión innovadora en recursos y capacidades locales es más crítica que nunca en la batalla para acabar con el hambre de manera sostenible. Esta experiencia nos aporta información sobre la importancia de la soberanía alimentaria, la transformación de patrones de consumo y la mejora de la salud de las familias. 

Finalmente, a la par de estas transformaciones que acompañamos con las comunidades, cerramos la pinza con acciones enfocadas en la incidencia en políticas públicas, para  señalar la necesidad de cambiar prácticas que generan desigualdad y perpetúan el hambre y la pobreza. 

Las desigualdades nos llevan a la tercera fecha relevante: el 17 de octubre, Día Internacional de la Erradicación de la pobreza. Este año,  esta conmemoración se enfoca en “Actuar juntos para ofrecer a las y a los niños, sus familias y comunidades, los medios para erradicar la pobreza”, aprovechando el 30º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. 

Para THP-México, la pobreza es una violación directa a los derechos de las personas, porque les impide alcanzar una vida digna, tener alimentación sana, saludable y pertinente culturalmente, tener garantizados servicios de salud, seguridad, educación, entre otros. Introducir a las y los niños, pensando en alcanzar comunidades autosuficientes en el 2030, es estratégico, pues lo vemos como una forma de detonar ciudadanías activas que estén preparadas para enfrentar los retos que traerá el cambio climático, por ejemplo. 

Estas tres conmemoraciones son, entonces, una oportunidad de reflexionar sobre lo que requerimos hacer como sociedad para mejorar, de manera sostenible, el contexto de comunidades que históricamente, han sido discriminados y segregados. 

¡Conoce más de nuestro trabajo y súmate!