Día mundial de la alimentación, 2018.

IMG_1142El 16 de octubre de cada año, desde 1979, conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación. Para THP-México, esta fecha representa la oportunidad de reflexionar sobre nuestra misión de terminar con el hambre en el mundo, siempre considerando un enfoque de derechos humanos. En este caso, el derecho humano a una alimentación adecuada, el cual está garantizado en el Art. 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), en la Observación General 12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, se define que “el derecho a la alimentación adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño [o niña], ya sea solo o en común con otros, tiene acceso físico y económico, en todo momento, a una alimentación adecuada o a medios para obtenerla.”

A pesar de ello, terminar con el hambre, la desnutrición y la malnutrición sigue siendo un pendiente internacional. Esto es claro cuando vemos que cada año, mueren más personas por hambre que por malaria, tuberculosis y SIDA, juntos.

Este 2018 tiene como tema “Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo #HambreCero para el 2030 es posible.” Con esto, se busca expresar globalmente el compromiso plasmadoexpresado en el ODS 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible, que se sintetiza en #HambreCero, y que las estadísticas sobre el tema, no muestran que haya un avance hacia ese punto.

De acuerdo con la FAO, durante 2017, 821 millones de personas, una de cada nueve personas en el mundo, padecen hambre. En comparación, en 2016 se calcularon 804 millones de personas. La desnutrición y la inseguridad alimentaria severa están aumentando en casi todas las regiones del mundo; en América Latina y el Caribe, 39,3 millones de personas viven subalimentadas, lo que representa un aumento de 400,000 personas desde 2016. Más aún, existen cambios muy relevantes en la forma como se manifiesta particularmente la malnutrición. Por ejemplo, 682 millones de personas sufren obesidad  y 1,300 millones sufren sobrepeso, lo que demuestra la complejización de esta problemática.

En México, la situación no es diferente. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), ha habido un incremento en el porcentaje de la población en pobreza y que tienen carencia en el acceso a la alimentación, que aumentó de 27.4 a 28 millones de personas, durante 2017.

Estos datos muestran un panorama adverso frente al cual es necesario redoblar esfuerzos para hacer valer el derecho humano a la alimentación adecuada y cumplir así con el ODS 2 y con la Agenda 2030. Esto es también un compromiso central para la acción de The Hunger Project.

Desde nuestra mirada y modelo de trabajo, alcanzar el #HambreCero depende de una transformación profunda de la economía rural. El aumento en la producción de alimentos es una solución parcial, porque el centro no está en una producción deficiente, sino en la falta de mecanismos de distribución justos y equitativos. La inequidad en la distribución tiene su origen en un modelo de desarrollo, de comercio y de producción agrícola basado en el libre comercio, con una tendencia neoliberal.

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En THP-México estamos convencidos que necesitamos repensar las estrategias que se han aplicado hasta ahora, porque el origen del hambre en el mundo, no se debe a la falta de alimentos, sino a la falta de democracia. Esa democracia debe expresarse tanto en las formas tradicionales de participación en procesos electorales, como en la necesidad de tener espacios en los que las personas puedan ejercer sus derechos y tengan oportunidades para transformar sus realidades. En el fondo, está la necesidad de transformar y cambiar las relaciones de poder que limitan a las personas y a su potencial individual y comunitario.

En THP-México esta es una oportunidad para compartir la forma como trabajamos, empoderando a las y los campesinos, para que puedan construir visiones propias de desarrollo, que les guíen en la definición de nuevas formas de gobernanza con sus autoridades locales, puedan exigir sus derechos y se dirijan hacia un estadio diferente de desarrollo, en donde de forma sostenible, estén en posibilidad de salir de la situación de hambre en la que viven.

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Por último, este día está íntimamente con el Día Internacional de la Mujer Rural, porque gran parte de las actividades en el campo son realizadas por mujeres, y estas poblaciones son las que tienen más barreras por romper: el 60% de las personas que padecen hambre, son mujeres.  Y también está íntimamente relacionado con la conmemoración del día de mañana, 17 de octubre, ya que el el 70% de las personas que padecen pobreza viven en zonas rurales y se vinculan con actividades en el campo.

La alimentación es una precondición básica para alcanzar el desarrollo pleno de las personas. Por ello, el que nuestro centro como organización esté en el mundo rural, se debe a que es el origen de los alimentos que todas y todos consumimos. Por eso, es muy relevante estar conscientes de las problemáticas que afectan a quienes producen esos alimentos, para romper el ciclo de la pobreza, la desigualdad y desnutrición en el mundo rural.

Conoce más en ¿Qué es el hambre?.