Reducción del Riesgo del Desastre

Connie Bravo

Hábitat para la Humanidad México

Integrante del Movimiento para el Desarrollo Liderado por las Comunidades con Perspectiva de Género

Las organizaciones que conformamos el Movimiento para el Desarrollo Liderado por las Comunidades con Perspectiva de Género (MDLCPG)¹, a un año de los sismos que azotaron parte del territorio nacional, hemos desarrollado diferentes acciones enmarcadas en el fortalecimiento de la atención a las personas afectadas, tanto a nivel organización como a nivel del MDLC.

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A lo largo de dichas acciones encontramos la necesidad de comprender la importancia de la reducción del riesgo de desastres, desde una perspectiva nacional, en todas sus dimensiones relativas a:  

a) La importancia de la  prevención para el riesgo del desastre.

  • Facilitar la integración de los DDHH en la gestión de desastres (reducción de riesgos, preparación de respuesta y recuperación temprana)
  • Tener un enfoque preventivo del riesgo del desastre más amplio y más centrado en las personas
  • Actualizar los atlas de riesgo y utilizarlos para la emisión de licencias, permisos, autorizaciones, manifestaciones y concesiones de cualquier infraestructura u obra
  • Responder a la necesidad y cosmovisión de cada comunidad  fortaleciendo la cohesión comunitaria y el tejido social, así como promoviendo el enfoque multicultural.
  • Reconocer y combatir las brechas de desigualdad existentes a través del fortalecimiento de la autosuficiencia y resiliencia de las comunidades; desde una perspectiva de integralidad y sostenibilidad.
  • Disminuir el grado de exposición y vulnerabilidad con el fin de evitar que se dé lugar a nuevos riesgos de desastres. Factores que aumentan el riesgo del desastre: pobreza y desigualdad (bajo el marco de la Agenda 2030)
  • Fortalecer estrategias de reducción de riesgos a nivel nacional, regional y comunitario.

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b) Estrategias de respuesta ante amenazas existentes. Mitigación de desastres

  • Fortalecer el sistema de alertas tempranas (el Estado tiene la obligación en cuanto a la protección de la ciudadanía y sus derechos)
  • Propiciar planes de respuesta a nivel familiar, comunitario, regional y nacional
  • Priorizar y propiciar liderazgos comunitarios y la participación de las mujeres, juventudes y la infancia.  
  • Establecer responsabilidades tanto civiles como de autoridades
  • Aumentar la preparación para la respuesta y reforzar de esa manera la resiliencia
  • Garantizar que la asistencia que se presta a las personas afectadas por un desastre, sea adecuada; en el sentido que deberá estar: disponible, accesible, aceptable y adaptable
  • Evitar, detectar y atender las invasiones, desalojos, reubicaciones y desplazamientos forzados tras los sismos –desde un enfoque de derechos humanos–
  • Supervisar que el apoyo que es dirigido a las personas afectadas llegue a su destino (Sociedad Civil puede desempeñar papel importante, siendo esta quien colabora de la mano con la base comunitaria)

 

 

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c) Planteamientos para la reconstrucción

  • Garantizar la dignidad humana y los derechos humanos en las comunidades afectadas.
  • Considerar  y ver a las personas afectadas como los principales actores en el proceso y sujetos de derecho, mas no como beneficiarios pasivos de la “ayuda”
  • Responder a la necesidad y cosmovisión de cada comunidad afectada fortaleciendo la cohesión comunitaria y el tejido social, así como promoviendo el enfoque multicultural

        –  Co-crear el proceso de reconstrucción mediante un diálogo intercultural –multiparcial – desde, con y para los sujetos titulares de derechos individuales y colectivos

  • Planear, ejecutar, monitorear y evaluar la reconstrucción por polígonos de afectación –no predio por predio, ni inmueble por inmueble–
  • Delimitar las responsabilidades y obligaciones para el proceso de reconstrucción del sector público, privado, civil, académico y mediático en las distintas regiones, entidades, municipios y localidades afectadas
  • Adoptar un enfoque anti discriminatorio para el proceso de reconstrucción:

       –  Revertir desigualdades, desventajas, iniquidades y disparidades previas a los sismos

        –   Priorizar a las comunidades con mayor población en condición de vulnerabilidad –por ingreso y por carencia social– y con mayor prevalencia y severidad de daños

        –  Considerar los impactos específicos y diferenciados de los sismos sobre grupos sociales en condición de vulnerabilidad

       –  Satisfacer las necesidades particulares de ciertas comunidades (niñas y niños, mujeres, personas adultas mayores, personas con discapacidad, pueblos y comunidades indígenas, población LGBTTTIQ, personas migrantes y refugiadas, población en reclusión, población en situación de calle, población en alojamientos temporales)

      – Transversalizar el enfoque de género en el proceso de reconstrucción orientada a para modificar relaciones de poder y a asegurar la igualdad real de oportunidades entre hombres, mujeres, niñas y niños en el pleno goce y ejercicio de los derechos humanos

  • Impedir el paternalismo, el clientelismo, el corporativismo y el proselitismo –político, partidista, electoral o religioso– mediante el proceso de reconstrucción
  • Eliminar barreras tangibles e intangibles que generan bunkers y guetos de exclusión voluntaria e involuntaria
  • Reducir la expansión, segregación, fragmentación, marginación y polarización urbanas mediante la reconstrucción

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Dichas recomendaciones están enmarcadas en las experiencias recogidas a partir de los diálogos propiciados por parte del MDLC (CDMX y Estado de Morelos), las experiencias obtenidas desde la base comunitaria – desde el hacer de cada organización que forma parte del MDLC –  y en el Marco de SENDAI para la Reducción del Riesgo de Desastres

Consideramos entonces que la reducción del riesgo de desastre es una inversión rentable en la prevención de pérdidas futuras, debido a que esta cultura propicia que las personas conozcan qué hacer y cómo responder antes, durante y después de alguna emergencia, con el fin de reducir el riesgo de desastre, minimizar los daños y contar con capacidad para repararlos.

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En definitiva, una gestión eficaz del riesgo de desastre, contribuye al desarrollo sostenible, favoreciendo el cumplimiento de la Agenda 2030, por lo que las organizaciones que conformamos el MDLCPG manifestamos la necesidad de repensar la respuesta “inmediata” que se tiene a nivel nacional ante los desastres, dejar de lado nuestra reacción emergente y comenzar a mitigar los desastres desde la prevención.


1 EL MDLCPG está conformado por 16 Organizaciones quienes compartimos y sumamos experiencias; buscando propiciar la participación comunitaria en las políticas públicas y en la implementación de la Agenda 2030. (Acción Ciudadana Frente a la pobreza, ACCIONA, América Solidaria, CCIS, CEMEFI, Consejo Ciudadano del Estado de Morelos, El Ángel Catatonia, Fondo de Lucha por la Democracia, Fondo para la Paz, Fundación Don Bosco, Fundación Tarahumara, HPHM, SEPIJC, TECHO, Telar Social México, THP-México).
2 La gestión para la prevención del riesgo de desastre es más rentable que depender principalmente de la respuesta y la recuperación de los desastres, contribuyendo así a un desarrollo sostenible .
3 El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 se adoptó en la tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas celebrada en Sendai (Japón) el 18 de marzo de 2015. Este es el resultado de una serie de consultas entre las partes interesadas que se iniciaron en marzo de 2012 y de las negociaciones intergubernamentales que tuvieron lugar entre julio de 2014 y marzo de 2015, con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, a petición de la Asamblea General de las Naciones Unidas.