“Ni la falda nos detiene”

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El baño inteligente construido por un grupo de mujeres tsotsiles de Catishtic fue inaugurado en noviembre por ocasión del Día Internacional del Retrete.

Como un pequeño castillo en el tope de la montaña en los Altos de Chiapas luce un nuevo baño inteligente que es ecológico, no gasta agua ni energía, y fue construido por un grupo de mujeres tsotsiles de la comunidad rural de Catishtic. De colores tierra y detalles floreados, la historia de este baño comenzó hace dos años cuando estas mujeres decidieron unir esfuerzos y movilizar a su comunidad y ejercer su derecho a la salud.

“Yo ni siquiera salía para ir a la tienda, no hablaba español aunque lo entendía. A mi mamá no le gustaba que saliera; y no me daba tiempo porque tenía muchas tareas por hacer en casa,” contó Martidiana Méndez Jiménez, joven catalizadora  de 22 años en The Hunger Project México (THP-México), que vive en la comunidad de Catishtic, San Juan Chamula, Chiapas.

3 IMG_7451Hace dos años, Martidiana nunca hubiera pensado que sería una de las constructoras de un sistema de saneamiento. Desde el 2013 Martidiana es parte del proyecto “El Sol de las Mariposas” y empezó a participar en actividades como talleres de género y de soberanía alimentaria impartidos en el marco de los programas de THP-México para el Liderazgo de las Mujeres y Empoderamiento para la Nutrición Adecuada en Chiapas. En 2014 comenzó a jugar un rol estratégico en el logro de la visión de su comunidad como catalizadora; una responsabilidad que asumen socias y socios líderes con capacidad para movilizar a sus comunidades hacia la acción autosuficiente y el fin del hambre y la pobreza.

Durante el proceso de colaboración con THP-México, las socias de Catishtic identificaron el saneamiento como una prioridad para mitigar la pobreza y ejercer el derecho de acceso a la salud y una vida digna. La falta de saneamiento adecuado aumenta el riesgo de enfermedades y malnutrición, especialmente para  mujeres y niños.

8 IMG_7597Hay una fuerte correlación entre saneamiento y nutrición: la falta de acceso al agua potable y baños, en conjunto con la ausencia de buenas prácticas de higiene, son algunas de las causas de una nutrición insuficiente. La defecación al aire libre significa que enfermedades como la diarrea y lombrices intestinales pueden reproducirse rápidamente.

“Las letrinas están muy lejos y no hay donde bañarnos,” cuenta Martidiana. “Es muy incómodo. Ya no hay árboles para escondernos y el lugar que hemos asignado para bañarnos es muy pequeño y tenemos que hacerlo muy rápido porque si no, llega alguien y nos descubre,” recordó, “por eso pensamos en tener un baño con regadera y agua caliente.”

A principios de 2015, Martidiana empezó a participar en los talleres de diseño del baño ecológico en colaboración con los aliados de THP, el arquitecto Gerardo Martínez Estrada; el permacultor Rubén Olivera Córdova, de Crisalium AC y la Escuela Taller de Artes y Oficios de San Cristóbal de las Casas, participando en talleres de albañilería con sus maestros y trabajando lado a lado con los estudiantes. En verano del 2015, Martidiana facilitó el proceso de construcción del piloto del baño junto con cuatro mujeres más.

IMG_5515Un baño inteligente y empoderador

“Trabajar con faldas es un reto en la construcción y a veces teníamos que subir una escalera. A veces había mucho viento y nuestra falda se levantaba. Pensábamos que no queríamos continuar, pero lo logramos,” confesó Martidiana con una sonrisa. Tampoco fue tarea simple integrar un grupo de mujeres constructoras en su comunidad. “Este proceso no fue fácil,” dijo la joven que vive en un estado donde todavía impera el machismo y las mujeres no suelen participar en la toma de decisiones comunitarias. “La gente preguntaba ¿cómo están las mujeres trabajando?, se les hacía muy raro.” Martidiana compartió también que fue difícil para el grupo realizar las tareas domésticas que tienen como mujeres y a la vez buscar un horario de trabajo para dedicarle al proyecto.

“Aunque somos mujeres, logramos hacerlo,” concluyó.

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Todas las jóvenes estuvieron presentes en talleres de construcción natural y pasaron varios días en la escuela taller de artes y oficios de San Cristóbal para aprender sobre albañilería y carpintería fuera de su comunidad. Todas tuvieron que justificar a sus padres dónde se encontraban y en qué estaban trabajando porque no es común que las mujeres de las comunidades
Chiapanecas rurales más alejadas salgan solas de sus casas para trabajar.

Los baños son una de las soluciones que contribuyen al desarrollo integral de las mujeres, hombres y jóvenes de Catishtic. Pero el objetivo último del programa de THP-México es promover un desarrollo liderado por las personas y el empoderamiento de las mujeres. 5 IMG_7453Dentro de la metodología de The Hunger Project, se establece que para erradicar el hambre y la pobreza en el país y en el mundo, la participación de las personas en condiciones de pobreza en los proyectos y políticas de desarrollo es fundamental.

Durante el proyecto del baño, Martidiana y su equipo se organizaron, se pusieron de acuerdo y participaron en la planeación, ejecución y administración del proyecto. Su participación permitió romper con prejuicios comunitarios sobre el papel y las capacidades de las mujeres. El gran logro fue un proceso de desarrollo encabezado por las mujeres rurales con el objetivo de ejercer sus derechos y liderar la movilización de su comunidad hacia un futuro autosuficiente. Su participación en el proyecto bajo un enfoque de desarrollo de base les permitió tener una mayor voz en su comunidad y detonó procesos de empoderamiento.IMG_7814

En algunos meses, estas mujeres participarán también en el monitoreo y evaluación del proyecto para averiguar si esta es la mejor solución sanitaria para su comunidad.

El liderazgo y compromiso de Martidiana, aunado a la visión creada por su comunidad, fueron fundamentales para conducir y completar el primer proyecto piloto de un baño inteligente en Chiapas. “Estoy muy feliz de trabajar en este proyecto, me ha gustado aprender todo para hacer un baño diferente. Ser catalizadora es muy divertido. Hablo y hablo mucho y a veces ni me doy cuenta de cómo pasa el tiempo. Incluso hago cosas que no me imaginaba capaz de hacer. Tengo miedo y pena pero ahora los puedo controlar y ya no me limitan como mujer”.