Día Internacional de la Mujer 2012

“Cuando recién llegó THP yo no decía ni una palabra, lo primero que pensaba era que no estaba bien lo que decía. ¿Qué tal si está mal lo que digo o se echa a perder lo que yo haga? Pero poco a poco fui perdiendo el miedo, ahora ya hablo, poquito, pero hablo porque el miedo como que se va quitando poco a poco.” Mujer tsotsil, indígena de Chiapas

Como cada año, en The Hunger Project nos sumamos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, celebrando que el lema designado por la ONU para este 2012 sea “Empoderar a la mujer campesina: acabar con el hambre y la pobreza”, tema que está estrechamente relacionado con el trabajo de nuestra organización.

En The Hunger Project decimos que las mujeres tienen un papel clave para erradicar el hambre y la pobreza en sus familias y en el mundo. Se ha demostrado que cuando las mujeres tienen mayor ingreso suele mejorar la alimentación de la familia; también se ha observado que las mujeres con mayor grado de educación tienden a criar familias más saludables.

Actualmente las mujeres viven una situación de desventaja en el acceso a educación, alimentos y recursos que inicia en el período más temprano de su vida. Al nacer y durante el crecimiento generalmente a los niños se les da mayor prioridad en el acceso a los alimentos y la educación que a las niñas. Esta situación de inequidad se traslada a la vida adulta, un ejemplo es el de las mujeres agricultoras quienes normalmente trabajan jornadas más largas que los hombres sin gozar de un beneficio económico, además de tener más responsabilidades domésticas y reproductivas. Estos factores, combinados con un menor acceso a alimentos y recursos, tienen como consecuencia una subnutrición en las mujeres que provoca que durante el periodo de gestación, los niños carezcan de nutrientes esenciales para su desarrollo. De esta manera se consolida el ciclo que continúa abriendo la brecha de oportunidades entre hombres y mujeres.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) si las mujeres tuvieran una participación equitativa en los procesos de producción de alimentos, las personas viviendo con hambre en el mundo se reducirían entre 100 y 150 millones. Sin embargo, debido a la discriminación e inequidad, únicamente el 20% de las mujeres son dueñas de su propia tierra, además de tener acceso limitado a nuevas tecnologías y entrenamiento para un mejor aprovechamiento, de hecho, sólo el 10% de la ayuda total a esta industria es dirigida a mujeres.

En The Hunger Project promovemos el empoderamiento de las mujeres, en especial de las indígenas y de comunidades rurales. Lo hacemos a través de una metodología que transforma las estructuras mentales que reproducen las condiciones sociales de inequidad que perpetúan la pobreza. De este modo los hombres y mujeres se convierten en constructores de su propio desarrollo.

En  Zacatecas se ha promovido y desarrollado el liderazgo de mujeres como  por ejemplo, el de Raquel García Vidaña, quien fue capaz de movilizar a su comunidad para que juntos pensaran y crearan la visión de un nuevo futuro para su comunidad y encontraran los medios para irla concretando. Entre sus primeros grandes logros está la construcción de una casa de salud con sus propios recursos, y la gestión con el gobierno municipal para la construcción de un puente que los aislaba en época de lluvia. Además existen proyectos productivos liderados por mujeres, como la granja avícola “Las Esperanzas”, cuya representante se hizo acreedora al premio “Mujer emprende 2010”.

En Chiapas, 180 mujeres indígenas tsotsiles han desafiado el paradigma hasta entonces establecido, en el que las mujeres indígenas no tenían derecho a participar activamente en la planeación y toma de decisiones que tenían un impacto en sus vidas y sus comunidades. Actualmente han creado y mantenido huertos familiares y comunitarios, han aprendido a leer y escribir, se han capacitado para tomar fotografías, han trabajado activamente en proyectos de salud, género, mejora de ingresos, autogestión, y de este modo se han hecho responsables de su propio desarrollo.

En The Hunger Project tenemos la certeza de que el día en que todas las mujeres se reconozcan a sí mismas como un recurso clave y valioso para que ellas, sus familias y sus comunidades lleven una vida saludable, plena, de auto realización y dignidad, es que podremos erradicar el hambre y la pobreza para siempre.