Historia de Raquel

Raquel   tiene 38 años de edad. Es Delegada la comunidad de José María Morelos del municipio de Juan Aldama, Zacatecas. Esta casada y tiene 9 hijos.

En mi comunidad los jóvenes se van a Estados Unidos a trabajar porque piensan que aquí no hay oportunidades ni trabajo. Yo misma pensé en irme a buscar los billetes verdes; vivía como apagada y siempre me preguntaba ¿quién me va a ayudar? Mi mente me decía que como éramos pobres nunca íbamos a poder salir adelante y pensaba que ni el gobierno ni nadie se interesaban por nosotros.

A partir de los Talleres de Visión, Compromiso y Acción, a los que he asistido, me convertí en Catalizadora y mi vida y la de mi comunidad cambiaron. Para mi fue como un resplandor de sol que me cambio la vida; me quitó la venda de los ojos. Aprendí a valerme por mi misma y a no depender del gobierno para salir adelante. Me di cuenta de que aquí mismo, en mi comunidad, podemos formar nuestro propio negocio y trabajar para poder darle una mejor calidad de vida a nuestros hijos.

Ahora pensamos que nosotros no dependemos del gobierno para alcanzar nuestra visión. The Hunger Project me despertó el espíritu humano de decir ¡Yo puedo! ¡Yo quiero! ¡Y lo voy a hacer! Lo estamos haciendo ¡y ya se ven frutos! Nos ha inspirado a trabajar más duro. Ahora decimos quieres vivir mejor…vamos a trabajar y estamos trabajando.

Nos pusimos de acuerdo para construir una casa de salud; nos organizamos para saber que hacia falta y como conseguirlo. Unos pusieron costales de cemento, otros árboles para plantar y muchas más cosas.  Una vez terminada la obra, fuimos con la Directora de la casa de salud del gobierno para ver como podía cooperar; nos entregó sillas, una cama y materiales. Gracias a todo este trabajo, la casa de salud ya casi esta completa.

Antes no teníamos baño, salíamos a una letrina o al aire libre. En mi visión y la de mi hija estaba el construir un baño en nuestra casa; teníamos un cuartito y mi hija me dijo que quería que el baño estuviera terminado en dos meses. Nos propusimos, ahorramos un dinerito y ¡ahora ya tenemos nuestro baño con su taza y regadera! La historia no termino ahí pues le dije a mi esposo que todavía podíamos mejorar más… Yo no quería calentador de leña, ¡yo quería uno de gas! Trabajando juntos lo conseguimos.

Estoy muy contenta e inspirada, porque he aprendido que si se puede mejorar. Con todos estos avances, nos hemos inspirado y ahora estamos trabajando para que cada familia tenga su baño, porque el hecho de que tengamos baño quiere decir que las familias pueden vivir vidas más sanas.

Antes pensaba que las mujeres no podíamos. Yo veía muchas necesidades en mi comunidad y a partir de ahí decidí convertirme en Delegada.  En mi mente estaba que los hombres no me iban a apoyar, esto cambio cuando fue un hombre el que me eligió. Soy la primera mujer delegada de mi comunidad y la gente esta asombrada, me felicitan. Ya me quieren llevar a otras comunidades de Juan Aldama pues nunca habían visto a una mujer delegada, pero yo les digo que hay muchas mujeres que pueden ser líderes de sus propias comunidades. Hay que apoyarlas porque las mujeres queremos ver a las comunidades diferentes. Es un orgullo ser mujer. ¡Las mujeres si podemos!

En mi comunidad todavía hay hombres que dicen que el lugar de la mujer es la cocina o el lavadero. Pero poco a poco y con ejemplos los hombres van cambiando de mentalidad. Mi marido ahora me ayuda con los quehaceres de la casa; como somos una pareja, los dos tenemos que compartir el trabajo. Estoy viendo un cambio en la comunidad, los hombres empiezan a decir que las mujeres también podemos hacer todo lo que un hombre hace.

Muchas cosas están cambiando en Morelos, nos faltaba mucha comunicación y compartir nuestras ideas. Nos sentíamos incapaces de vivir mejor; teníamos miedo y vergüenza. A partir de trabajar con The Hunger Project, hemos perdido ese miedo.

¡Nunca es tarde! ¡Se puede mejorar y lo estamos mirando!